Una venta puede debilitarse cuando el equipo deja de leer lo que el cliente realmente necesita. La escucha ordena la conversación, reduce fricción y permite acompañar decisiones con más criterio
La calidad de la escucha define la calidad de la experiencia
Cuando escuchar se vuelve una práctica del equipo, la venta deja de depender solo del impulso individual y empieza a sostener relaciones de mayor valor
